El autismo o aislamiento patológico del individuo que se encierra en sí mismo con pérdida de contacto con la realidad parece caracterizar a Felipe Calderón, quien desde la presidencia ilegítima es incapaz de escuchar el clamor de amplios sectores de la sociedad que se encuentran sumamente preocupados por la marcha del país hacia el despeñadero. Rodeado de militares y policías que lo mismo asesinan familias en retenes, secuestran, torturan y desaparecen militantes, violan indígenas o incursionan en casas y departamentos sin orden de cateo ni atribuciones legales para realizar este tipo de acciones, el titular de facto del Ejecutivo no parece comprender la gravedad de los problemas que él y sus asociados causan con su política represiva y de complicidad manifiesta con gobernadores genocidas, encubridores de pederastas y con líderes sindicales a perpetuidad que se han convertido en jefes de campaña del partido gobernante y aliados incondicionales del usurpador.
viernes, 10 de agosto de 2007
Trubunal de Justicia Popular Nacional
El autismo o aislamiento patológico del individuo que se encierra en sí mismo con pérdida de contacto con la realidad parece caracterizar a Felipe Calderón, quien desde la presidencia ilegítima es incapaz de escuchar el clamor de amplios sectores de la sociedad que se encuentran sumamente preocupados por la marcha del país hacia el despeñadero. Rodeado de militares y policías que lo mismo asesinan familias en retenes, secuestran, torturan y desaparecen militantes, violan indígenas o incursionan en casas y departamentos sin orden de cateo ni atribuciones legales para realizar este tipo de acciones, el titular de facto del Ejecutivo no parece comprender la gravedad de los problemas que él y sus asociados causan con su política represiva y de complicidad manifiesta con gobernadores genocidas, encubridores de pederastas y con líderes sindicales a perpetuidad que se han convertido en jefes de campaña del partido gobernante y aliados incondicionales del usurpador.
miércoles, 8 de agosto de 2007
La Mcdonaldización de la vida mexicana
La McDonaldización de la vida mexicana
Si uno voltea a ver a su alrededor y medita un poquito sobre el estilo de vida que nos hemos forjado a lo largo de ya varias décadas, no sabríamos bien a bien si reír o llorar. No cabe duda que la complejidad de la vida moderna impone cada vez más demandas, no sólo a la sociedad en su conjunto, sino a las familias también. Está claro que hoy día las grandes ciudades imponen una serie de demandas a los ciudadanos que obligan a encontrar las formas más simples, efectivas y rápidas para resolver la vida cotidiana. Si a esto le sumamos la falta de estructuras y servicios sociales de calidad, la combinación es bastante explosiva y genera gran presión hacia los individuos por encontrar los métodos con menores complicaciones y así generar la resolución de las necesidades más inmediatas y apremiantes. Una de ellas, por ejemplo, es la alimentación, donde a raíz de la introducción masiva y constante de productos baratos y de rápida confección, se ha logrado introducir a nuestro país (pero asimismo en el mundo entero), cambiando costumbres, una serie de insumos culinarios baratos, pero de bajísima calidad y de alta peligrosidad para la salud.
Las cadenas de fast food (comida rápida) como McDonald's son responsables de los cambios alimenticios en la población, lo que ha logrado que nos coloquemos en el segundo lugar después de Estados Unidos en obesidad. Las consecuencias de esto no han dejado de aparecer rápidamente con el alarmante crecimiento de la diabetes juvenil. Pero el problema no se restringe a los hábitos alimenticios. El modelito de "comida rápida" se ha introducido en el estilo de vida de nuestra población y, lo que es peor, al modelito de visión de desarrollo del país por parte de ciertos sectores de la población y de grupos políticos. Lo rápido es negocio, la calidad es prescindible.
No hay espacio para exponer todos los ámbitos de la vida mexicana en los que la McDonaldización ha terminado siendo un estilo a seguir. La superficialización y tergiversación de los valores está terriblemente presente cotidianamente en la televisión, donde es difícil encontrar algo que valga la pena ver. Lo terrible es que eso es lo que alimenta la mente de los jóvenes, quienes ven durante demasiado tiempo este supuesto medio de diversión.
La educación superior en nuestro país ha sufrido también una especie de cambio hacia lo superfluo y supuestamente útil. Hoy día nos han invadido las universidades patito que podríamos bautizar con el nombre de universidades McDonald's, en las cuales la educación que se imparte termina enfermando a los alumnos de una especie de espejismo educacional: los "preparan" para una serie de empleos que frecuentemente no sólo no existen, sino que además, cuando sus egresados son contratados, los sueldos que reciben son equivalentes a su preparación: malos, por no decir malísimos.
Por otra parte, los intereses de grupos de poder económico y de grupos políticos, confabulados ambos, no tienen interés en resolver los problemas de la sociedad mexicana: lo que desean es saquear al país y generar una sociedad complaciente, pobremente educada y, por ende, fácilmente manipulable, impulsando todos los valores más superficiales y anodinos. Hoy día el conocimiento, la cultura, la educación de calidad son consideradas por los grupos de poder inútiles y como piedritas en el zapato. ¿Para qué quiero generar conocimiento, si lo puedo comprar?, ¿para qué quiero cultura, si puedo viajar? y ¿para qué quiero educación de calidad, si puedo enviar a mis hijos a estudiar fuera? Los que no puedan hacer todo eso, no merecen tenerla, y ciertamente, yo gobierno, o yo empresario, no voy a invertir para que la sociedad entera pueda recibir los beneficios de estas cosas. Mejor hay que convencer de que la McDonaldización de la vida mexicana es lo mejor que puede tener el pueblo de México. ¿A quién le interesa cambiar eso? Desde luego a la clase política dominante, no. Si no, ¿cómo les vendemos espejitos? Estamos, pues, invadidos por la chatarra alimenticia, la chatarra televisiva y la chatarra educativa, enriqueciendo a algunos pocos y fastidiando a muchos.
Escrito por:René Drucker Colín
Tomado de: La Jornada
Por el boulevard... ¿Por cuál acera? La izquierda o la de enfrente.

(Antes de empezar a hablar, como dice Bryce Echenique, me gustaría decir algunas cosas. Espera, primero quiero que la gente sepa, por ejemplo, que me se versos de Fray Luís de León: <¡ Que descansada vida / la del que huye del mundanal ruido / y sigue la escondida / senda, por donde han ido / los pocos sabios que en el mundo han sido…!> Bueno, esta es una interpolación que me gustaría añadir a aquello de que el dinero es poesía. Carlos Marx describió y cambio al mundo con la teoría de la plusvalía, con la teoría de que la propiedad era un robo, con la teoría de que para ganar dinero y acumular riquezas no había otra manera que explotar a los trabajadores, pagarles poco y sacarles… Plusvalía se llama. Pero a Carlos Marx se le olvidó una cosa, quizá por que en aquella época tampoco podía contemplarla, que es el trabajo artístico. Quiero decir que en la época de Carlos Marx los artistas o se morían de hambre o de sífilis, o se confiaban a un mecenas o a un príncipe. Incluso Marx se confió a un príncipe, que se llamaba Federico Engels, que era dueño de fábricas. ¿Que quiero decir? Pues que el dinero de los artistas, bien entendido, de los artistas creadores y no puestos en el mercado para vender, que pagan a sus músicos los que estos merecen, es un dinero purísimo porque no sale de la explotación del trabajo esclavo, ni tampoco de una mina en la que hay materias primas y tu las transformas y las vendes. Es un dinero milagroso. Sale de la imaginación humana, del talento humano. La plusvalía no la pones tu, la ponen los marchantes, tu única obligación es, primero, tratar a la gente que trabaja para ti como si fueran príncipes, que es lo que son, y, segundo, si te sobra dinero, emplearlo en causas nobles sin darle ni un cuarto ni dos ni tres al pregonero. Punto final. Lo importante es que a Marx se le olvido eso. Es decir, Paúl McCartney, que es uno de los mayores millonarios del mundo, ¿crees que ha explotado a alguien? Me parece que no. Marx no contaba con eso, y eso sucede. Lo cual hace que yo, francamente, me encrespe cuando oigo hablar del dinero mal habido y de que no hay fortuna sin explotación y sin sangre. Pues es el caso de los artistas, lo siento por ustedes, señores, no tenemos una materia prima ni unas minas, ni plantaciones ni esclavos ni obreros con salario mínimo, lo único que tenemos es que ponemos en circulación un producto absolutamente abstracto, que nace de la imaginación, y una gente que quiere oír eso y quiere comprarlo. Una gente a la que no se le pone puñales en el cuello, ¡nunca!, ni para comprar un disco ni para ir a un concierto. ¿No te parece, biógrafo, que es algo realmente maravilloso?...)
* Capitulo del libro: Yo también se jugarme la boca. Sabina en carne viva. Joaquín Sabina y Javier Menéndez Flores. Ediciones B, S.A. (España) 2006. Págs. 325 y 326.
Invitación:
Del Libro llama la atención este capitulo. El no emitir crítica alguna, por parte de Centro de Medios, es para no contaminar el análisis y la critica de l@s compañer@s que frecuentan este blog y que quisieran colaborar con comentarios a lo expuesto en dicho capitulo.
Centro de Medios Libres Chihuahua.
lunes, 6 de agosto de 2007
México ¡Alto a la represión! Correspondencia de Prensa, difundido por la red solidaria de información. Los artículos firmados no comprometen la opinión editorial del boletín. Redacción (Ernesto Herrera). Suscripciones: germain5@chasque.net |